Lazio oltre Roma

Excursiones por el Lacio: dónde ir en mayo (y cómo llegar)

Cinco ideas concretas para escapar del centro de Roma en primavera. Del mar de Sperlonga a los palacios de Viterbo, con indicaciones prácticas sobre los trenes.

Excursiones por el Lacio: dónde ir en mayo (y cómo llegar)

Mayo en Roma es agotador. Las temperaturas suben, las colas de los museos dan la vuelta a la manzana y las mesas al aire libre se llenan desde la hora de comer. Es el momento exacto en el que tiene sentido tomar un tren regional y salir de la ciudad a pasar el día. Los turistas extranjeros suelen ignorar el Lacio para irse directamente a Florencia o Nápoles, pero ofrece opciones sólidas para quienes quieren desconectar de la multitud.

No hace falta alquilar un coche obligatoriamente. Muchas de estas zonas están conectadas por la red ferroviaria regional. Lo importante es planificar los horarios y contar con algún retraso fisiológico. Aquí tienes cinco direcciones a tener en cuenta para pasar un día fuera en primavera, con los tiempos de viaje y las instrucciones para no perderte en los transbordos.

Viterbo y el barrio medieval

Viterbo está al norte de Roma. Para ver las estaciones de salida actualizadas, consulta la web oficial de Trenitalia. El viaje dura cerca de una hora y media y para las tarifas actuales conviene revisar la página del organismo competente. La línea de tren es vieja y lenta, pero el paisaje que atraviesa la campiña romana compensa la espera.

El motivo principal para venir es el barrio de San Pellegrino. Es una zona medieval intacta, hecha de piedra gris, escaleras exteriores llamadas profferli y callejones estrechos donde al sol le cuesta entrar. Caminar por allí a primera hora de la mañana, cuando solo están los vecinos, te da una idea de cómo debían ser los pueblos antes del turismo de masas.

En mayo las temperaturas permiten aprovechar las termas al aire libre sin congelarse. Las pozas gratuitas del Bullicame están a un par de kilómetros del centro. No hay vestuarios, duchas ni baños. Tienes que llevarte una toalla y resignarte al olor a azufre que se te quedará pegado un rato. Si prefieres algo más estructurado, las Terme dei Papi tienen una piscina monumental de pago y se llega con el autobús urbano desde la estación de tren. A la hora de comer busca una trattoria que prepare acquacotta, una sopa campesina con pan duro, achicoria y patatas.

Sperlonga y el primer baño en el mar

Ir a la playa en el Lacio en mayo es una apuesta con el clima. Si hace buen día, Sperlonga es la opción más lógica. Olvídate de las playas llenas de tumbonas de Ostia. Aquí encuentras casas blancas encaramadas a un promontorio que miran hacia el sur y un mar bastante más limpio.

Para llegar tienes que tomar el tren en Termini hasta la estación de Fondi-Sperlonga. Se tarda más o menos una hora y cuarto. Desde allí hay un autobús local que va y viene hacia la costa en veinte minutos. Revisa los horarios de los enlaces en el panel de fuera de la estación, porque a veces la espera en la plaza bajo el sol se hace larga.

Una vez en el pueblo tienes dos opciones. Puedes bajar a la playa de Levante y alquilar una tumbona. En mayo los chiringuitos están abiertos pero no hay el agobio de agosto y los precios son más bajos. O bien puedes caminar por la costa hasta el Museo Arqueológico Nacional y la Villa de Tiberio. Para ver los precios actuales de la entrada, consulta la web oficial del museo.

Sabaudia entre dunas y arquitectura

Sabaudia es una ciudad de nueva planta, inaugurada en 1934. Es distinta a cualquier otro pueblo italiano. Las plazas son enormes, los edificios tienen líneas geométricas limpias, ladrillo rojo y travertino blanco. La iglesia de la Annunziata tiene un mosaico moderno en la fachada que merece una parada. Voy a menudo porque el impacto visual desconcierta, parece un plató de cine vacío.

Aparte de la arquitectura está la duna costera. Es una franja de arena de kilómetros de largo, separada de la carretera por pasarelas de madera y matorral mediterráneo. En mayo los quioscos empiezan a abrir los fines de semana y puedes comerte una fritura de calamares con vistas al promontorio del Circeo a lo lejos.

Llegar en transporte público requiere paciencia. Para los puntos de salida de los autobuses interurbanos, consulta la web oficial del organismo competente. El viaje dura casi dos horas y media dependiendo del tráfico. Si tienes la opción de alquilar un coche es mucho más fácil. Tomas la carretera estatal Pontina y en una hora aparcas cerca del puente del lago de Paola.

Anagni y las criptas de la Ciociaria

La zona al sureste de Roma se llama Ciociaria. Es una tierra de colinas, abadías aisladas y pueblos encaramados. Anagni es la parada más accesible para una excursión de un día dedicada a la historia papal, sin tener que enfrentarse a las colas del Vaticano. El tren desde Termini tarda cincuenta minutos hasta la estación Anagni-Fiuggi. Desde allí, un autobús local te sube al centro histórico.

El pueblo es conocido por la famosa bofetada al papa Bonifacio VIII, pero el verdadero motivo para subir hasta aquí es la cripta de la Catedral de Santa María. Las paredes y las bóvedas están cubiertas de frescos del siglo XIII conservados de forma excelente. La entrada es de pago y los horarios de visita suelen incluir una pausa larga para comer. Conviene llegar a primera hora de la mañana.

Quédate a comer en una de las osterias de la calle principal. Pide los fini fini, una pasta al huevo cortada muy fina y servida con salsa de carne y menudillos de pollo. Los precios de los restaurantes aquí son mucho más bajos que a los que te acostumbra el centro de Roma.

Tívoli y las villas históricas

Si tienes poco tiempo y quieres quedarte cerca de Roma, Tívoli es la opción clásica. Para las estaciones de salida y los tiempos de viaje, revisa la web oficial del organismo competente. La ciudad está construida en una colina y ofrece un aire más fresco, un detalle importante cuando en la capital sube el termómetro.

La parada principal es Villa d'Este. Los jardines en terrazas y las decenas de fuentes alimentadas por la caída natural del río Aniene justifican por sí solos el viaje. En mayo los jardines están verdes y el agua pulverizada en el aire baja la temperatura. A poca distancia del centro está Villa Adriana, la residencia de verano del emperador Adriano. Es una zona arqueológica inmensa, con ruinas esparcidas entre los olivos. Para ver las dos en el mismo día tienes que caminar bastante, así que ponte calzado cómodo.

Consejos prácticos para los trenes regionales

Moverse por el Lacio en transporte público requiere un poco de organización. Los trenes regionales siguen reglas precisas que conviene comprobar antes de salir. Aquí tienes cuatro cosas que debes saber antes de ponerte en marcha.

  • Compra digital: revisa cómo comprar los billetes en los canales oficiales. Evitarás las colas en las máquinas de las estaciones, que en primavera siempre están atascadas de turistas.
  • Check-in: comprueba las normas para validar el billete digital en la web oficial del operador. Asegúrate de seguir los pasos de validación para evitar multas a bordo.
  • Aire acondicionado: los trenes regionales nuevos tienen el aire acondicionado ajustado a temperaturas muy bajas. Llévate una chaqueta fina o una sudadera aunque en Roma haga mucho calor.
  • Regreso nocturno: las conexiones desde los pueblos de la provincia hacia Roma disminuyen drásticamente por la noche. Revisa siempre el horario del último tren o del último autobús de enlace para no arriesgarte a tener que buscar un taxi local a última hora.

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