Roma cansa. Después de tres días esquivando grupos con banderitas entre los Foros Imperiales y el Vaticano, necesitas un descanso. Abril es el mes ideal para salir de la ciudad: hace calor pero no sudas estando quieto, y los días son lo bastante largos para no tener que mirar el reloj de continuo. En lugar de alquilar un coche y quedarte atascado en el tráfico del Raccordo Anulare para ir a sitios complicados, usa los trenes regionales. Cuestan poco, salen a menudo y te llevan a lugares que de verdad merecen el medio día de viaje. Aquí tienes cinco opciones que funcionan bien.
Cómo manejarse con los trenes regionales
Antes de elegir el destino, vamos a ver cómo llegar. Para todos los lugares de esta lista, comprueba las conexiones en la web de Trenitalia. Los billetes de los trenes regionales tienen un precio fijo por kilómetro. No hace falta comprarlos con meses de antelación con la esperanza de ahorrar. Para comprar los billetes, consulta las opciones en la web de Trenitalia.
Revisa las normas para validar los billetes en la web de Trenitalia. Para las reglas del billete digital, consulta la web de Trenitalia. Los trenes regionales no tienen asientos asignados: subes y te sientas donde encuentras sitio. Para comprobar si hay huelgas de transporte local antes de salir, echa un vistazo a los avisos en el portal Turismo Roma.
Ostia Antica: ruinas romanas a la sombra de los pinos
Muchos turistas planean una excursión hasta Pompeya. Es una paliza que te quita doce horas, seis de ellas metido en trenes de alta velocidad y autobuses. Ostia Antica está a media hora del centro de Roma y ofrece una zona arqueológica enorme, verde y a la sombra de los pinos marítimos. Era la ciudad portuaria de la antigua Roma. En abril los prados entre las ruinas están llenos de margaritas y puedes caminar durante horas sobre el pavimento original del Decumano Máximo sin las multitudes del Coliseo. Puedes entrar en las antiguas tabernas, ver los baños públicos intactos y sentarte en los escalones del teatro romano.
- Cómo llegar: Para las conexiones actualizadas hacia la costa, consulta la web de ATAC. Comprueba la parada correcta en la web de ATAC.
- El consejo práctico: El recinto es inmenso. Lleva agua y algo de comer. Puedes hacer un picnic en el césped. Hay una cafetería dentro, pero los precios son altos y las máquinas expendedoras escasean.
- Billetes: Puedes comprar la entrada directamente en la puerta. Para horarios y descuentos, revisa las páginas informativas en CoopCulture.
Tívoli: villas imperiales y fuentes
Tívoli está al este de Roma, en los montes Tiburtinos. Requiere un poco de planificación porque las dos villas principales están lejos la una de la otra. Villa d'Este está en el centro, famosa por sus jardines en terrazas, los cipreses de decenas de metros de altura y los cientos de fuentes alimentadas por el río Aniene. Villa Adriana es la residencia de campo del emperador Adriano, llana, muy extensa y situada en el valle. Elige una si quieres hacer las cosas con calma. Si quieres ver las dos en un día, comprueba las conexiones locales en la web oficial del Ayuntamiento. En abril los jardines de Villa d'Este están en su mejor momento, con el agua refrescando el aire de la tarde.
- Cómo llegar: Comprueba las estaciones de salida y llegada en la web de Trenitalia. Los tiempos de viaje se pueden consultar en la web de Trenitalia. Desde la estación hasta Villa d'Este hay diez minutos a pie.
- La alternativa natural: Si los palacios te aburren, ve a Villa Gregoriana, un parque boscoso con senderos empinados que bajan por un desfiladero hasta una gran cascada.
- Dónde comer: Evita los bares con menús turísticos justo delante de la entrada de Villa d'Este. Aléjate hacia la Piazza Plebiscito para encontrar trattorias frecuentadas por los vecinos del pueblo.
Frascati y los Castelli Romani: porchetta y vino blanco
Los romanos van allí a comer los domingos para escapar del tráfico. Los Castelli Romani son un grupo de pueblos situados en las colinas Albanas. Para recorrerlos todos hace falta coche, pero Frascati es el destino más fácil de alcanzar en tren para pasar medio día dedicado a la comida. Vas allí a comer en las fraschette, antiguas bodegas convertidas en tabernas de andar por casa. Te sientas en bancos de madera, pides una jarra de vino blanco a granel de la zona y comes porchetta, tiras de cerdo secas, aceitunas y queso pecorino.
- Cómo llegar: Comprueba la estación de salida en la web de Trenitalia. Para los tiempos de viaje y la estación de llegada, consulta la web de Trenitalia.
- Cuándo ir: Evita los lunes, día de descanso para muchos locales. El sábado a mediodía o a última hora de la tarde de un día laborable son los mejores momentos para encontrar sitio sin el jaleo del domingo.
- Qué esperar: Comida pesada, salada y sabrosa. Manteles de papel y servicio rápido. No busques restaurantes refinados por aquí, a estos sitios se viene por la sustancia y por la cuenta barata.
Bracciano: el castillo y el lago volcánico
Un lago volcánico rodeado de bosques y dominado por un gran castillo del siglo XV. El Castillo Orsini-Odescalchi está muy bien cuidado. Puedes visitar sus habitaciones decoradas con muebles de época, las cocinas con siglos de antigüedad y caminar por los pasos de ronda para mirar el lago desde arriba. Después de la visita, baja hacia la orilla. En abril el agua está demasiado fría para bañarse, pero los restaurantes del paseo marítimo sacan las mesas fuera para una comida al sol a base de pescado de lago.
- Cómo llegar: Comprueba las líneas y las estaciones de salida en la web de Trenitalia. El viaje dura más o menos una hora.
- El esfuerzo: La estación de tren está en el pueblo, en la parte alta. Para bajar al lago hay una cuesta asfaltada de un par de kilómetros. A la vuelta se convierte en una subida agotadora. Ponte zapatos cómodos o busca el autobús local que hace el trayecto.
- El billete: El castillo es de gestión privada, compras la entrada directamente en la taquilla bajo las murallas.
Tarquinia: las tumbas etruscas pintadas
Es la excursión más lejana de la lista, pero si te interesa la historia antigua tiene sentido hacerla. Las tumbas de la Necrópolis de Monterozzi son habitaciones subterráneas excavadas en la roca, decoradas con frescos de colores de hace dos mil quinientos años. Muestran escenas de la vida cotidiana, banquetes, bailarines, músicos y escenas de caza. El pueblo medieval de Tarquinia es tranquilo y merece un paseo por sus torres y por las vistas de las colinas que bajan hasta el mar.
- Cómo llegar: Comprueba las estaciones de salida y llegada en la web de Trenitalia. Los tiempos de viaje se pueden consultar en la web de Trenitalia. Atención: la estación está en la llanura, el pueblo está en la colina. Tienes que coger el autobús local que espera en la plaza de la estación para subir al centro.
- Qué ver: Además de la necrópolis, ve al Palazzo Vitelleschi que alberga el Museo Arqueológico Nacional. Allí dentro están los Caballos Alados, una gran escultura de terracota del siglo IV a.C. que justifica el viaje.
- El consejo práctico: Las tumbas se miran desde arriba a través de puertas de cristal, puestas ahí para proteger los frescos de la humedad. Bajas un tramo de escalones estrechos, pulsas el botón para encender la luz con temporizador y miras dentro. Quien sufra de claustrofobia o tenga problemas en las rodillas debería pensárselo bien antes de bajar.
